¿Quiénes Somos? Sala de Prensa 24 de Marzo del 2017
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Su "especialidad": la enseñanza médica
Durante más de dos décadas se ha distinguido por su entusiasmo en las clases y el deseo de transmitir su amor por la medicina
Dr. Enrique Francisco José Martínez Gómez

 
Dr. Enrique Francisco José Martínez Gómez
Desde muy temprana edad tuvo su acercamiento a la medicina el doctor Enrique Francisco José Martínez Gómez, médico y profesor del departamento de Ciencias Básicas de la Escuela de Medicina del Tecnológico de Monterrey.

Al ser su padre médico y su madre enfermera, el ir y venir por los pasillos de los hospitales se volvieron experiencias que lo marcaron y contribuyeron para que él eligiera la medicina como su vocación.

“La medicina es una carrera que implica muchos retos, dedicación, estudio, pero sobre todo la cuestión de sentirme satisfecho conmigo mismo; cuando yo estudié medicina no sabía qué especialidad iba a tomar, yo empecé y poco a poco le fui encontrando atributos atractivos a la carrera”, explica del porqué eligió dicha profesión.


Inicio docente

Un año después de concluir sus estudios profesionales en la Universidad Autónoma de Coahuila en 1985, el médico decidió emprender una nueva aventura al iniciar su maestría en Fisiología en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

“Lo que me ha hecho disfrutar más de mi carrera, que me ha abierto puertas, me ha dado la oportunidad de viajar y de entrar al Tecnológico de Monterrey como profesor, es la maestría, realmente no me arrepiento de haber hecho un estudio tan interesante porque es otro mundo”, afirma el doctor Martínez Gómez.

De 1989 a 1993 realizó su especialidad en alergias e inmunología clínica, y fue durante ese periodo que recibió del Tecnológico de Monterrey una invitación para cubrir a un profesor por un periodo de dos meses. Una vez concluido el plazo en el que fue maestro sustituto, recibió el ofrecimiento de quedarse en el Tecnológico como profesor de media planta en 1990, oferta que acepto enseguida al tiempo que siguió alternando su tiempo con sus clases en el vecino estado de Coahuila, siete años más tarde le ofrecen quedarse como profesor de tiempo completo, por lo que dejó de trabajar en Saltillo.

“En ese año empieza el ‘boom’ de las estrategias didácticas en el Tecnológico, los rediseños, después apareció blackboard; fue una decisión difícil porque al final de cuentas yo estudié en la Autónoma de Coahuila, pero la proyección aquí es más amplia”, detalla.

Como docente, el doctor Enrique considera que su reto más grande dentro de sus clases es ‘controlar la pasión por enseñar’, pero que gracias a las estrategias didácticas ha aprendido que se le debe dar la oportunidad al alumno para que aprenda poco a poco sin forzarlo, más bien ser su guía.


Grandes satisfacciones

Expresa que para él es muy gratificante sentir que aporta un poco en el desarrollo y preparación de los estudiantes, que en un futuro ejercerán ese su conocimiento para el mantenimiento y recuperación de la salud de las personas, es una satisfacción indescriptible.

De igual manera, menciona que le llena de alegría el desarrollo profesional que ha tenido al trabajar dentro de la Institución. “La proyección que me ha dado el Tecnológico dentro y fuera de Monterrey, me ha servido para ser reconocido profesionalmente”.

Asegura que el trato diario que tienen con los alumnos en las clases, le genera un deseo continuo por querer aprender más para brindarles un mejor aprendizaje. “Yo no soy de los que solamente se pone a dar clases, yo los cuestiono en base a la experiencia, para lograr que los alumnos tomen su aprendizaje como un reto importante”

Entre los estudiantes que han tomado clases con el doctor Enrique, se han hecho famosas la frases que él utiliza para hacer más agradable el aprendizaje. “Cuando un muchacho plantea una pregunta que está correcta yo les digo: ‘eso es una chulada’; cuando les cuestiono algo y no saben les digo: ‘can can can’; y cuando no pueden responder y tienen que leer uso: ‘ay Papantla, tus hijos volan’”, menciona.


Reconocen su labor

Las vastas experiencias dentro del aula como en los pasillos le han hecho poder considerarse satisfecho, aceptado y valorado en su faceta de maestro; por otro lado el ver el crecimiento del departamento de Ciencias Básicas, así como el vivir la carrera de medicina le hace sentirse parte del Tecnológico.

Su dedicación en el aula le hizo merecedor del Premio a la Labor Docente en dos ocasiones, la primera en 1997, así como en el 2009, año en que también le fue otorgada la titularidad, que es la máxima distinción que brinda el Tecnológico de Monterrey al cuerpo docente.

“El llegar a ser profesor titular, que cuando estás recién ingresado aquí lo ves lejísimos y cuando lo logras te das cuenta de que eres de un grupo muy selecto que logran obtener la titularidad y es muy padre”, dice afable.

Además, ha participado en la edición de tres libros, uno de bioquímica, otro más de fisiología y un más de alergias e inmunología, y actualmente está escribiendo uno titulado
‘Aprendizaje Basado en Problemas, una Opción para el Maestro y el Alumno’.

“Aquí vine a consolidar el escribir un libro, y a veces es muy difícil porque da miedo escribir, pero ya que lo haces la primera vez lo demás se da por añadidura”.

Actualmente el docente forma parte de un comité de la Escuela de Medicina que busca estandarizar el sistema de evaluación de la misma y participa en el desarrollo del plan de estudios 2011, al tiempo que escribe su libro e imparte clases.



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